Con sólo la respiración | Blog

Siéntate en una postura cómoda, cierra los ojos y empieza a inhalar y exhalar por la nariz,

escuchando el sonido del aire, y visualizando su recorrido a través de tu cuerpo.

Imagínatelo entrando por las fosas nasales, pasando por la garganta, los pulmones y llegando hasta el abdomen.

Al exhalar sigue el recorrido inverso.

Observa simplemente.

No trates de cambiar la respiración.

Siente como el aire que inspiras tiene una temperatura cuando entra por la nariz, y como cambia esa temperatura al exhalar. 

Observa cual es su textura, si es suave o áspera, si es rápida o lenta, regular o irregular.

Si tu atención se dispersa con algún pensamiento o ruido, "todo está bien", vuelve a centrarte en la respiración.

Tras unos minutos notarás que se suaviza y tranquiliza.

También, tu mente bajara de intensidad, estará mas en silencio y en paz, lo que te permitirá estar mas presente.

 

AHORA A PRACTICAR Y DISFRUTAR