Terapia Cognitivo-conductual

La Terapia Cognitivo-Conductual es la terapia que lleva vigente varias décadas, y, es, sin duda, por ahora, la más científica dentro de la psicología actual. Esto es así porque se apoya en el método científico, y la contrastación de resultados ha demostrado, a lo largo de los años, su eficacia y credibilidad en la intervención de los distintos problemas psicológicos.

La Terapia Cognitivo-conductual considera que las personas nacemos con una herencia y un determinado temperamento, con los cuales comenzamos a interactuar con el entorno, aprendiendo pautas de comportamiento, tanto beneficiosas como perjudiciales para sí mismo y/ o para los demás. El término conducta se entiende en un sentido amplio, abarcando conductas visibles, así como pensamientos, sentimientos y emociones.

A nivel muy global, la terapia cognitiva, nos ayuda a cambiar las atribuciones y esquemas que hemos ido creando con respecto a nuestras distintas vivencias, facilitándonos reinterpretar dichas experiencias en términos más adaptativos y funcionales. Dichos esquemas o formas de interpretar la realidad, por ser demasiado rígidos y absolutos, se traducen con frecuencia en malestar y padecimiento. Cambiando nuestra manera de pensar también podemos cambiar como nos sentimos. 

La terapia conductual, a través de cambios en el comportamiento, la creación de nuevos hábitos o la eliminación de hábitos incorrectos, genera cambios, también, a nivel emocional. 

También nos dota de recursos y estrategias para el manejo (control, eliminación, etc.) de la ansiedad y el estrés.

CARACTERÍSTICAS DE LA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

  • Es de corta duración, en comparación con otras modalidades de psicoterapia. 
  • Los consultantes pueden ser una persona, una pareja, una familia o un grupo. 
  • Es activo-directiva, esto significa que los cambios requieren compromiso y un rol protagónico del paciente, quien no se limita a concurrir a las sesiones, sino que además va produciendo cambios graduales en su vida cotidiana. El terapeuta es más directivo: complementa la escucha con intervenciones que promueven no solo la reflexión sino además la acción. 
  • Se incluyen tareas para realizar entre las sesiones, como forma de poner en práctica los aspectos trabajados en la consulta. 
  • Se genera una relación colaboradora entre terapeuta y paciente, en la que el rol del terapeuta consiste en asesorar y acompañar en el camino hacia los cambios que se deseen promover. 
  • Está orientada al presente. La reflexión sobre el pasado tiene como finalidad generar cambios en el presente en pro de una vida más plena y gratificante. 
  • Se considera que la terapia fue efectiva en la medida que el paciente logre las metas que se propuso y mejore su calidad de vida.

 

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