DA EL PRIMER PASO
La vida humana implica experiencias de todo tipo. Pero si hay una actitud que ayuda a fluir por ella sin trabas es amar y aceptar todo aquello que aprendemos.
Cuando una enfermedad es grave y amenaza la existencia, nos pone cara a cara con nosotros mismos. Y aunque el primer sentimiento puede ser de rabia y de injusticia y nos preguntemos por que nos ha tocado lidiar con eso, no es aconsejable perder demasiado tiempo y energia en el proceso.
Cuando al Dalai Lama le preguntan como hace para no estar enfadado con china, suele responder que ese país ha hecho tanto daño a su pueblo, que no está dispuesto encima, a regalarles su rabia todo el tiempo.
Todos tenemos heridas y hemos atravesado experiencias dolorosas. Ante ellas podemos o bien quedarnos anclados en el sufrimiento o bien abrazar esas vivencias aceptándolas, lo que no quiere decir resignandose.
La vida es una dialéctica constante entre nuestros deseos y la realidad. Y ente diálogo tenemos que aprender a invertir en nuestros deseos , pero también a sintonizar con aquello que la realidad plantea, aunque sea distinto a lo que queremos.
Si siempre estamos abrazando experiencias positivas, nos faltara una parte de la realidad, no estaremos viviendo la vida plenamente. Tambien hay que saber perder, afrontar la contrariedad, lo doloroso, la muerte... El dolor forma parte de la vida, pero el dolor no es inevitable. Le podemos hacer frente no agarrandonos con tozudez a nuestros deseos y miedos.
Se dice , que las personas mas bellas son las que han conocido la derrota, el sufrimiento, conocido la lucha, la pérdida y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que las llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa.
Aprende a vivir cada momento que se te presenta, sea agradable o desagradable. Seguramente que de cada uno aprenderas algo.
APRENDE A VIVIR AMANDO Y A AMAR VIVIENDO.
Si te encuentras ansioso, nervioso, incluso histérico… lo primero que debes de hacer es:
1. Date unos segundos para revertir la situación. Empieza a evaluar tu ansiedad, del 1 al 10, siendo 1 (mínima, y 10 el máximo nivel de ansiedad experimentado en tu vida).
2. Después, vamos a dar una orden a tu cuerpo, en concreto a tu sistema nervioso, para que pare de generar ansiedad. ¿CÓMO?
Pon atención a tu respiración y haz 3 o 4 respiraciones profundas y lentas, intentando llevar el aire a la zona más baja de tus pulmones (como si quisieras respirar con la tripa).
Con esto, estarás indicando a tu sistema nervioso que quieres un cambio, y por tanto, dejará de seguir aumentando la ansiedad.
3. Tras esto, piensa durante unos segundos, qué te ha llevado a esta situación de ansiedad. Y, cuando seas consciente, piensa si el nivel de ansiedad que tienes es lógico para lo que estás viviendo en ese momento.
Si es lógico, pasa al punto 4. Si no es lógico, hazte consciente de hasta qué punto de importancia (del 1 al 10) es aquello que estás haciendo. Y con ello, sigue haciendo tu tarea, pero ahora, siendo consciente de la importancia que, realmente, tiene.
4. Ahora tienes dos opciones, y puedes hacer ambas:
Ante la situación tan excepcional que estamos viviendo,y, además de seguir las pautas que las autoridades sanitarias están transmitiendo, es importante reducir nuestro nivel interior de alerta, y así reducir la ansiedad que genera el miedo y el pánico, y, por tanto, el malestar psicológico.
Quizás, estamos en los primeros días, y todavía no sentimos ese malestar. Si bien, es importante llevar a cabo estas recomendaciones para evitar que el malestar crezca.
A continuación te enumero los puntos más importantes y, sobre todo, te aportamos herramientas para poder llevarlos a cabo.
También, si lo prefieres, puedes visionar el siguiente vídeo donde te explico más ampliamente todo ésto.
Si eres una persona que no estás infectada:
Si eres una persona que está infectada, además de lo anterior:
Es muy importante que sepas, que tu sistema inmune esté lo mejor posible, y ello pasa por reducir todo lo posible tu nivel de alerta, y mantener una buena higiene mental, siguiendo todos los puntos mencionantes anteriormente.
Por ello, es importante centrarte en el presente, en lo que haces en cada momento, y en parar tu pensamiento continuo (rumiativo) sobre esta situación.
Quizás, al leer esto, digas: “Vale, y ¿Cómo lo hago, si mi mente no hace más que darles vueltas a todos los datos, los cambios, las prohibiciones, etc.?”
Bien, desde Corporal-Mente, hemos pensado en ello y te brindamos un ejercicio para que practiques y puedas entrenar este “parar de enfocarme en lo que no quiero continuamente”.
Simplemente, entrena este ejercicio-audio que hay a continuación tantas veces como quieras. Cuanto más lo entrenes, mejor.
Si, aún así, no eres capaz de recuperar un estado de menor alerta, tras entrenar, antes de que el malestar se haga mayor,
ponte en contacto con nosotros, rellenando tus datos más abajo.
Seguimos abiertos y te atendemos en todo momento (videoconferencia, whatsapp, teléfono, etc.).
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GRACIAS
#quedateencasa
Si observamos a un niño en el parque, en el campo, en el mar, etc., veremos que se fija en todo por pequeño o grande que sea. Observa esa pequeña hormiga que va cargada de comida para el invierno. Observa esa ola que viene desde dentro del mar y rompe en la orilla formando espuma, y se queda mirando como esas pequeñas pompas de espuma se van rompiendo, o, tal vez, se fija en el arco iris que se ve reflejado en las pompas al cubrirlas los rayos del sol.
O esa roca, que imagina que es un gigante, o tal vez un dragón, y contra más la mira, con más claridad ve a su personaje, o incluso ve que le está mirando y hasta le sonríe.
¿Por qué hemos dejado de observar con detenimiento? ¿De dejar que nuestra mente imagine y nos haga sentirnos el personaje principal de esa aventura?
Miramos, pero no vemos. Hemos dejado de apreciar.
Recuerdo hace años visitando una cueva en Mayorca, con mi hija de 5 años. Nos explicaron que las estalactitas, con el paso de los años, habían creado formas diferentes, como por ejemplo la cara de un perro, una bandera, etc.
Todos mirábamos y la mayoría veíamos una piedra que podía parecerse a algo. Entonces mi niña me dijo: "Es vedad, mamá, mira el perrito. ¡ Qué grande es !, y nos está mirando. Y al lado de él, está su amiguita, ¿No la ves? Es un poco más pequeña. Mira, están sonriendo.".
Yo miraba y simplemente sonreía, mientras ella seguía viendo en las rocas, árboles, animalitos, etc., hasta hadas y duendes. Ella era capaz de percibir la magia que la naturaleza había creado, mientras yo solo veía un lugar precioso lleno de estalactitas y estalacmitas, sin más.
Gracias a momentos como ese, me di cuenta de que había dejado de observar con el corazón, con la mente y simplemente miraba pero no veía.
Cuando vayas al campo, o simplemente pasees por tu ciudad o pueblo, permitete crear en tu interior un espacio para tí misma/o, un espacio de calma, sin prisas, es decir un momento de atención plena, y observar detenidamente todo lo que te rodea: los árboles, las estatuas si las hay, el color de los coches que pasan, o las hojas que hay en el suelo. Observarlo todo con tranquilidad, sin prisas. Puede costarte un poco al principio, pero según lo vayas practicando, irás volviendo a ver en ti a ese niño o niña que disfrutaba de todo lo que le rodeaba, y que disfrutaba de la magia de cada momento.
Tú puedes elegir si vivir esta vida apreciando, observando y disfrutando, o simplemente actuando de manera mecánica, pasando de estación en estación, sin mirar por la ventana, sin ver florecer los campos en primavera, sin disfrutar de los rayos del sol en verano, ni apreciar el color de las hojas de los árboles en el otoño, y sin dejar que tu corazón se llene del espíritu y la magia de la Navidad, con la misma inocencia con la que la veíamos hace tiempo.
Te ofrecemos varias vías para facilitarte el desarrollo de esta capacidad que tenías cuando tenías pocos años:
Si estás interesado en hacer un curso con varias personas (empresas, familias, etc.), escríbenos y nos comentas lo que necesitas.